viernes, 24 de febrero de 2012

Armarse desde atrás

Si algo quedó claro en el partido de San Mamés, es que el Málaga es un equipo que defensivamente deja mucho que desear. Toulalan, afectado por una gripe que lo tuvo en duda hasta última hora, no jugó a su nivel. Y, claro, el Athletic llegó cuatro veces al área y se coló hasta la cocina.

Empezaremos siendo honestos. El resultado fue injusto. Al menos por el fútbol visto en la primera parte, los de Pellegrini merecieron al menos el premio de irse por delante al descanso. El Ingeniero, creo, planteó muy bien el partido. De hecho, no he visto a ningún otro equipo -salvo los dos grandes, claro- crearle tantos problemas a los de Bielsa en su campo.

Pero en cuanto Amorebieta adelantó a los leones, el Málaga se diluyó otra vez. Como siempre. No hubo plan B. No hubo reacción. En apenas tres minutos, los blanquiazules tenían una losa imposible de levantar. Y menos con la actitud que se demostró en el campo en aquella última media hora.

El problema, como decía, está atrás. En una liga como esta, donde casi todos los equipos de la parte noble tienen pólvora arriba -Negredo y Manu el Sevilla, Llorente el Athletic, Soldado el Valencia y Falcao junto a Adrián el Atlético, por poner ejemplos- el Málaga parte con una desventaja. Y es que Rondón no está fino de cara al gol, y Ruud tampoco anda para muchos trotes. Por tanto, hasta que vuelva Baptista -que a ver cómo llega, porque esa es otra- nos falta mucho gol.

Ante casos como este, es vital no encajar. Armar bien el equipo atrás. Hay jugadores capaces de montar contragolpes como Cazorla, Isco o Recio. El Málaga llega con fluidez a los picos del área rival, pero ahí se apaga. Por tanto, si nos hacemos fuertes en defensa y evitamos la sangría de goles -si vemos los dos primeros tantos del Athletic, es para hincharse de llorar la falta de garra en el área propia- habremos dado un gran paso.

De hecho, el año pasado el Málaga salvó muchos puntos gracias a que, tras llegar Willy y Demichelis, y recuperar Weligton su nivel, se encajaron muchos menos tantos. Con el tiempo creció la confianza y el juego del equipo. El resto lo sabemos todos. Ahora, los jugadores necesitan quitarse esa eterna sensación de que, hagan lo que hagan, tarde o temprano llegará el gol rival que les quitará los puntos. Hay tiempo y Europa está muy cerca. Si el Málaga acaba con la sangría defensiva, los resultados llegarán. Es cuestión de tiempo.

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