Hay jugadores que siempre querría tener en mi equipo. Futbolistas que
no pasarán a la historia de los grandes del balón. Nunca tendrán en sus
vitrinas balones de oro ni coparán jamás las portadas de los
periódicos. Pero a la hora de la verdad, cuando se sale al campo, se
dejan todas sus limitaciones en el vestuario y tratan de hacer lo que
mejor saben: ayudar a que su equipo gane.
Tenemos la inmensa suerte de contar aquí con uno de ellos. Me estoy
refiriendo a Sebastián 'Papelito' Fernández. En este Málaga de las
rutilantes estrellas, donde allá por septiembre brillaban con luz propia
los Van Nistelrooy, Cazorla, Baptista o Demichelis, el pequeño
delantero charrúa tenía toda la pinta de tragarse el banquillo. Y, sin
embargo, tras la lesión de La Bestia fue cogiendo protagonismo y
demostró en el césped que es perfectamente apto para este proyecto pese a
no tener el nombre de otros.
Como decíamos, Seba no tiene la vitrina llena. Una liga uruguaya (en
Defensor) y otra argentina (con Banfield) constituyen el palmarés del
delantero de 26 años. Pero su aportación al Málaga está siendo digna de
mención. En un equipo con jugadores que ostentan la vitola de estrellas,
es él quien, junto al 'yerno perfecto' Toulalan, tira del carro a base
de casta, garra, actitud y coraje. No es el más técnico, tampoco el
mejor en el uno contra uno. Pero nunca, jamás, da un balón por perdido.
Y eso, en este Málaga a veces indolente, es digno de mención y
agradecimiento. Él conoce como nadie sus defectos y en el campo los
limita. También sabe cuáles son sus mejores virtudes y las explota al
máximo. Pese a su baja estatura, tiene una buena estructura física que
le permite disputar el balón con los defensas sobre todo a ras de suelo.
Además, pese a no ser un '9' puro, ya lleva cuatro tantos en un equipo
cuyo máximo artillero, Rondón, tiene cinco. Y todo habiéndose perdido
buena parte del inicio de temporada por tener tanta gente delante.
Como decía al principio, estos jugadores son tan necesarios como los
cracks si queremos que un equipo sume. Porque muchas veces, la calidad
no basta por sí sola para definir partidos. Y es en esas ocasiones
cuando los luchadores natos como Seba aparecen y pueden dar ese plus
necesario para decantar un partido. No pasará a la historia dorada del
fútbol como Messi o Cristiano Ronaldo. Pero seguro que dentro de unos
años, cuando ya no esté, el malaguismo lo sigue recordando con cariño.
Como a otros muchos guerreros del fútbol que pasaron por aquí y ya no se
irán nunca de la memoria.
Lee el original en la web de 444gramos.
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