viernes, 10 de febrero de 2012

Una cuestión de Estado


Vamos a ver, que me caliento. Es poner el vídeo ese de los guiñoles en Canal Plus Francia y se me llevan los demonios. Maldita sea la estampa de tanto gabacho. Claro, como no ganan ni a las canicas, no tienen otra que meterse con los nuestros porque somos mejores. Superiores. No lo admiten y tienen que alegar que hacemos trampa. Y luego sacan 40 medallas en los Juegos Olímpicos. ¿Todas limpias? No tienen rollo ni nada, los colegas.

Porque no me confundas, por Dios. Una cosa es que nosotros nos riamos de los franchutes cuando les damos en el hocico y otra muy distinta que ellos hagan esas acusaciones tan graves sobre mis deportistas favoritos. Que están poniendo en peligro el buen nombre de España en el mundo, y yo eso no se lo consiento.

Y que den gracias a que no me pilla en París, que si no las revueltas de los argelinos en 2005 se iban a quedar mamando con la que iba a liar. Menos mal que ahora este nuevo Gobierno que tenemos –estos sí que tienen un par de cojones- ha escrito a los vecinitos diciéndoles que oye tú, de qué carajo vas. A ver si todavía te voy a sacar los tanques por los Pirineos, anormal. ¿Y la forma de envainársela ellos? “Oh, pegdonen ustedes, queguidos vesinós espagnolés. Nosotgos admigamos a los drog… depogtistas de su país”. Se creían los payasos que iban a salir de rositas.

Hombre, ahora ya estoy más tranquilo. Claro que sí. El prestigio y la credibilidad de España han recuperado su buen estado, anterior a las mamarrachadas de los gabachos. Aunque me viene a la cabeza no sé qué de que operaron a unos pocos en un puerto, allá por 2006. Por lo visto sacaron sangre a mucha gente y los médicos se equivocaron. Pero de aquello ya no se acuerda nadie. Ah. Ahora que hago memoria, había un doctor muy simpático, de nombre raro… ¡Eufemiano! Buen tipo. Ahí está. Lo quisieron meter en la trena y al final está dando conferencias, el muchacho. Porque el que vale, vale. Y en España el talento siempre tiene sitio. Da igual la actividad a la que se dedique. 

Aunque es verdad que aún quedan cosillas por arreglar en mi país. El temilla de los cinco millones de parados, aquello otro de que los corruptos salgan a la calle de rositas mientras el juez es el único condenado por esa trama. Lo de los aeropuertos sin aviones, que también tiene su gracia. ¿Para qué querrán un aeropuerto si no lo van a usar? Bueno, tampoco me corresponde a mí pensarlo, que no soy político. Sus razones tendrán. Creo que también hay toda una flota de pesqueros en Andalucía amarrada en puerto, porque la UE se cargó el acuerdo de pesca con Marruecos y allí están. Pasando falta. O la falta de una estructura en condiciones que está dejando que los jóvenes mejor preparados de nuestra historia se vayan al extranjero a buscarse las lentejas mientras nuestro país se queda hecho un solar. Incluso, si se ponen, podrían decirle al Urdangarín que no meta más la mano. Que oye, un poco no pasa nada, pero la avaricia rompe el saco. Yo lo digo por él, que luego le quitan la teta y se tiene que pasar mal.

Pero bueno, todo eso no se ha podido empezar a mirar hasta ahora. Porque estábamos con una verdadera cuestión de Estado que nos preocupaba a todos. Ahora, por suerte, ya está arreglada. Todo lo demás seguirá igual, pero por lo menos los putos gabachos no harán más bromas con sus muñequitos.

1 comentario:

  1. Que razón tienes amigo. En este país somos de gastar bromas a "to" quisqui, pero eso que no las gasten a nosotros no gusta. Al final terminaremos denunciando a las chirigotas de Cádiz, a Eugenio y a Gila. Es que como el país va también y no tenemos otras cosillas que arreglar que censurar a unos humoristas... "ozú mi arma que nos quueará que pazá"

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